martes, marzo 13, 2007

Limpiando las lentejas de año nuevo

Hace poco limpie mi cuarto, por si piensan mal, eso no tiene nada de particular, si embargo aspirando, me di cuenta que aun quedaban por ahí sueltas y escondidas algunas de lentejas de los montones que tire por los rincones en año nuevo, para atraer la abundancia, sobre todo de alimento, y vinieron a mi dos analogías. La primera, ¿Será esa la razón cabalística de mi subida de peso?.

La segunda, era sobre la relación con mis problemas ( nada cabalístico), sin embargo, al darme cuenta que era la enésima vez que encontraba estas legumbres (dicho sea de paso por que no limpio bien mi cuarto), me di cuenta tambièn que los problemas que atravieso de confusión, cierto sentimiento de estancamiento, de trabajo y de dinero, son algo como las lentejitas de mi cuarto, parecen nunca acabar, es más la suciedad de mi cuarto en sí nunca se acabará, sin embargo estos problemas cual lentejas a primera vista, es necesario buscarlos y aspirarlos, para poder seguir limpiando con regularidad. Hay problemas en mi, dudas, sentidos transversos de las cosas que en conjunto con la ansiedad por el emprendimiento de las soluciones, me hace saber, que tengo que seguir buscando y aunque quizás nunca acabaré, tengo que luchar por sentirme satisfecho, y seguir limpiando de mi toda esa mugre que empaña mi visión. Tengo que buscar las lentejitas que se esconden bajo el sofá y desaparecerlas, limpiar y hacerme cargo de mi, para poder seguir haciéndome cargo.

No hay un fin, solo un nuevo principio, un nuevo y excitante principio, una visión, una oportunidad que llama de la oscuridad a ser develada y que clama gris por un poco de fe. Darnos la oportunidad para limpiar esos puntos molestos que dejamos atrás, nos puede ayudar a estar más seguros de un nuevo comienzo. Así que empecemos a limpiar las lentejitas de nuestra habitación, para poder limpiar y arreglar mejor las cosas que siempre podrán estar mejor.